¿Por qué el Gin Tonic está de moda?

Los años en los que la ginebra era una bebida demodé y, entre los menores de 50 años, triunfaban combinados con ron, vodka o whisky como protagonistas son Historia. Y lo son debido que un nuevo rey tiraniza las barras de coctelerías, pubs, discotecas y terrazas y se mete hábilmente en los restaurantes, para disputar al café y a los licores el papel protagonista en la sobremesa.

Es el gin tonic. Lo inventaron los soldados ingleses desplazados a India y ha hecho de la ginebra la tercera bebida alcohólica más consumida en España, después de la cerveza y del vino. Su éxito ha hecho de los antaño extraños gestos de comprar una ginebra y ofrecerla como detalle a esos amigos que te han invitado a cenar en su casa unos signos de distinción y respeto solo comparables al que supone obsequiar a un anfitrión con un buen vino.

¿Por qué el gin tonic?

El éxito del gin tonic, cuentan expertos como la bartender británica Stephanie Jordan, tiene que ver con las posibilidades de personalización que ofrece. El sinfín de ginebras entre las que un consumidor puede optar hoy en cualquier barra que se precie y las cada vez más singulares tónicas pensadas por y para la elaboración de este combinado han convertido el placer de disfrutar de un gin tonic bien preparado en un juego de matices que es, paralelamente, símbolo de distinción y toque de clase.

Saber qué características tiene cada ginebra, conocer con qué tónicas combina y tener claro qué productos (pepino, rosa, melocotón, pomelo o cardamomo, entre otros) son los adecuados para potenciar su sabor se han convertido en claves de un arte en el que todos pueden tomar parte.

Un arte que permite, además, descubrir lugares, personas y ambientes. El gin tonic importa, es cierto, pero no tanto por lo que es como por lo que ofrece: es juego, es disfrute y es también tema de conversación y herramienta de socialización. Y los agoreros que aseguraban que el brebaje que los oficiales ingleses inventaron en India iba a ser desplazado por el vodka con tónica estaban equivocados.

Distinción

El auge del gin tonic en España -aseguran connaisseurs como Rubén Hermoso- tiene su origen en los últimos años de la década de los 90 y primeros del siglo en el que ahora estamos. En aquellos años, los acuerdos comerciales se cerraban, a menudo, en bares y restaurantes y se buscaba siempre una bebida sorprendente y menos pesada que los combinados clásicos que se asociaban a la noche o espirituosos de honda raigambre, como el brandy. El gin tonic destacaba como algo nuevo, desenfadado, fácil de beber y que permitía convertirse en partícipe de un relato que las grandes marcas habían sabido tejer en torno a la ginebra y solo puede compararse con eso que conocemos como cultura del vino.

Por primera vez, degustar un combinado fuera de horarios nocturnos y vinculados al ocio era de buen gusto y el éxito fue fulgurante. Hoy, cuando encaramos el último tercio de la segunda década del XXI, nada va a frenarlo. El gin tonic llegó para quedarse.

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