¿Por que los abogados usan tarjetas personales en sus oficinas?

La tarjeta de visita es la primera herramienta de marketing directo de un despacho de abogados. Esa cartulina concentra los valores que transmitimos como letrados. Nos sirven para comunicar que nos dedicamos a la abogacía y que estamos listos para ser contactados por nuestros representados.

El primera impacto es, en muchas ocasiones, el definitivo. Al entregar una identificación elegante, cuidada, con nuestros datos de contacto actualizados y legibles, mostramos profesionalidad y atraemos clientes.

Una tarjeta de visita aporta credibilidad al despacho, reforzando la notoriedad de sus miembros. La impresión de tarjetas de visita es, por tanto, una fórmula muy eficaz de presentación de nuestros servicios.

Olvidar una tarjeta de visita en casa y no poder entregarla a nuestro interlocutor, puede significar que, como abogados, perdamos un cliente. Y construir el hábito de entregarlas -y demandarlas- en cuanto tengamos ocasión.

Cómo debe ser la tarjeta de un abogado

1. El diseño debe reflejar la imagen corporativa del bufete y transmitir nuestros valores. Estará en línea con nuestra clientela, huyendo de estridencias.

2. Quizá una tarjeta de color chillón no sea lo más apropiado, pero tampoco es imperativo acudir al blanco inmaculado. De hecho, será más atractiva si incluye un fondo colorido o alguna imagen. Aunque siempre debe primar el apartado primero, y ser acorde a la identidad visual del despacho.

3. El grosor de la tarjeta identifica su calidad. Un buen gramaje no dispara el precio, por lo que debemos elegirlo.

4. No conviene experimentar con el tamaño. Siendo demasiado pequeñas o demasiado grandes, perderán su misión comunicativa.

5. Si utilizamos las dos caras, maximizaremos su utilidad como herramienta de marketing.

6. Por último, el contenido es el factor determinante de su eficacia. Hay ciertos datos que no pueden faltar:

– Nombre del bufete: tal como aparece en los membretes. Se incluirá el logotipo.

– Nombre del abogado: el mismo que nos representa en el Colegio Oficial.

– Dirección: ubicación física del despacho.

– Teléfono: teléfono fijo donde puede un cliente contactar con nuestro asistente. En algún caso, dependiendo de nuestra estrategia empresarial, puede incluirse el móvil.

Email: dirección de correo electrónico habitual como abogado.

Url: dirección de la página web del bufete, escrita de forma clara y legible.

Otros datos que pueden ser incluidos, dependiendo del objetivo pretendido con la tarjeta, son: móvil del abogado, redes sociales, mensajería u otras que consideremos apropiadas.

Dónde tener nuestra tarjeta de visita

Debemos llevar la tarjeta de visita siempre encima durante el ejercicio de la abogacía. Pero incluso en nuestro tiempo libre, contar con ella será la herramienta más valiosa para expandir nuestra clientela.

Las tarjetas de visita tienen un precio asequible. Y repartirlas es barato y sencillo. Nunca saldremos de casa sin ellas. Para evitar echarlas en falta, repartiremos nuestras tarjetas por los portafolios, carteras, trajes, vehículos, escritorios y cuantos lugares propios frecuentemos durante la jornada laboral.

Conclusión

La tarjeta de visita de un abogado es su carta de presentación. Debe concordar con sus valores profesionales y representar la imagen corporativa de su despacho. La tarjeta concentra toda la información necesaria para contactar con el abogado, se imprime en buena calidad y sin errores, y se actualiza con frecuencia.

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